Imagen de Animal Político

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En los seis años de la administración de Felipe Calderón, el país vio desfilar a tres diferentes Secretarios de Energía. Georgina Kessel Martínez, economista, que previamente había estado a cargo de la Casa de Moneda, se unió al gabinete del Presidente Calderón en 2006, como Secretaria de Energía. Durante su cargo, fue instrumental en la consecución de la Reforma Energética de 2008 y la Ley de Pemex en 2009, y fue extensamente elogiada como una funcionaria que realmente entendía la importancia de tener cambios estructurales en el futuro de la industria mexicana del petróleo y el gas. En enero de 2011, Kessel Martínez dejó su cargo como Secretaria de Energía para convertirse en la Directora General de Banobras, el banco mexicano público de obras públicas.

Kessel Martínez dejó su puesto a José Antonio Meade Kuribreña, un doctor en economía, que previamente se había desempeñado como el Director de la Unidad Bancaria de la Secretaría de Finanzas y como el Director de Planeación Financiera del Fondo Regulatorio de Pensiones. Meade Kuribeña duró en su cargo nueve meses en 2011, y supervisó la firma del primer contrato de incentivos entre Pemex y terceros; esto constituyó un logro importante en el desarrollo petrolero del país. En septiembre del 2001, Meade Kuribeña dejó la Secretaría de Energía para convertirse en Secretario de Finanzas, y fue reemplazado por Jordy Herrera Flores, previo Director de Pemex Gas y Petroquímica Básica y Subdirector de Planeación de Energía y Desarrollo Tecnológico en la Secretaría de Energía.

Herrera Flores lleva poco más de un año en la posición, y ha tratado de impulsar una mayor inversión en el sector. A pesar de que el extraño momento de su nombramiento – un año antes de que el sexenio del Presidente Calderón terminara – pudiera indicar que se buscaba sólo impulsar su carrera política, Herrera Flores ha implementado proyectos interesantes, como el Fondo Sener-Conacyt de Hidrocarburos, y ha expresado libremente su punto de vista sobre los cambios necesarios en Pemex para tener éxito.

El papel del Secretario de Energía siempre ha sido importante en la política mexicana (Calderón fue Secretario de Energía antes de su campaña presidencial), pero bajo las circunstancias actuales, este rol es crucial; un par de manos seguras y estables detrás del volante, podrían ayudar a guiar exitosamente a México a través de un período de cambios estructurales profundos. A pesar de que todos los Secretarios de Energía tenían las calificaciones para el trabajo y han logrado resultados importantes durante su período, parece ser que la posición sigue siendo considerada un salto para impulsar carreras políticas, es decir, una posición que se le da a políticos con nada de experiencia en el sector energético y no ocupada por mucho tiempo.

Algo similar sucede actualmente con la posición de Director General en Pemex. La estabilidad no ha sido un factor que se incluya en la descripción de puesto, ya que sentarse en esa silla implica tener que recibir la crítica profunda de cada ciudadano mexicano. Durante la administración de Calderón, México tuvo a dos personas diferentes en el puesto. En 2006, Jesús Federico Reyes-Heroles se unió al gabinete de Calderón, tras pasar la mayoría de su carrera en posiciones políticas. Fue uno de los miembros más trascendentales en el gabinete del Presidente Ernesto Zedillo en 1994, ocupando puestos como Director de Banobras, Secretario de Energía y Embajador de México en Estados Unidos. Durante su período, Reyes-Heroles buscó empujar una Reforma Energética para el mercado petrolero mexicano que permitiera inversión privada, y es actualmente considerado como una de las personalidades que mejor comprenden las implicaciones de un cambio estructural de este tipo. En 2009, dejó su puesto en Pemex para seguir su carrera en el sector privado, convirtiéndose en Presidente Ejecutivo de StructurA, miembro de varios consejos de administración y consejos consultivos para Latinoamérica en el Deutsche Bank y el Energy Intelligence Group.

Reyes-Heroles dejó su cargo a Juan José Suárez Coppel, otro doctor en economía, que previamente se desempeñó como Director General de Grupo Modelo. Suárez Coppel había pasado la mayor parte de su carrera en el sector privado, por lo que su nominación fue una sorpresa para todos. Durante su período, Pemex renfocó su presupuesto hacia proyectos de exploración y producción, logrando cosechar los beneficios sólo unos meses antes de la salida de Calderón.

Un tema que se vuelve aparente cuando vemos el pasado sobre los ocupantes de las posiciones clave del sector energético mexicano es que nadie parece quedarse por mucho tiempo. Incluso si un Secretario de Energía o Director General de Pemex permaneciera en su puesto por un sexenio completo, la no relección presidencial hace que sus estrategias sean enfocadas en el corto plazo, sin metas que vieran hacia un futuro más allá de seis años.

En las finanzas, un ‘problema de agencia’ se define como un conflict de intereses inherentes a cualquier relación en la que se espera que una de las partes actúe de acuerdo a los intereses de la otra. En el caso de la política energética mexicana, se espera que tanto el Secretario de Energía como el Director General de Pemex provean a México de seguridad y bienestar energético al país. Al mismo tiempo, ellos tienen sus propios intereses y están motivados a actuar para impulsar sus carreras, o satisfacer las agendas políticas de las personas que se encuentran arriba de ellos en la jerarquía.

El éxito de los anteriores Secretarios de Energía y Directores de Pemex se ha basado en trabajar bajo presión para entregar resultados inmediatos e impulsar sus reputaciones políticas. Esto está lejos de formar parte de los intereses del país, a pesar de que han logrado ayudar al progreso del sector energético mexicano. La culpa no debe ser atribuida a las personas en el cargo, ya que ellos han sido puestos en situaciones donde deben presentar resultados inmediatos, lo que los lleva a desarrollar estrategias de corto plazo para lograrlos.

En un México ideal (al menos desde el punto de vista del autor), necesitamos tener líderes en esas posiciones con el mismo perfil y capacidades de los que han sido nombrados en los últimos años, pero con una visión más abierta y panorámica de los efectos de implementar estrategias a largo plazo. Las agendas políticas y carreras personales vendrán como un subproducto de entregar estrategias sólidas que dejen huella en el futuro mexicano. Si esto se consigue, Pemex comenzará a verse más como un negocio que como una rama gubernamental.

El viernes 1º de diciembre, a las 15:00 horas, el nuevo Secretario de Energía (Pedro Joaquín Coldwell) y Director General de Pemex (Emilio Lozoya Austin) fueron anunciados. El autor personalmente tiene fe de que este nuevo gobierno buscará el bienestar del país, con el nuevo sentido de responsabilidad que los mexicanos le hemos demandado. Esto podría empezar con visiones a más largo plazo en los sectores más importantes del país.

Esperamos que los nuevos encargados del sector energético del país, Joaquín Coldwell y Lozoya Austin sean estos agentes de cambio para la visión energética de México. A continuación encontramos una pequeña biografía de ellos y una descripción de por qué creemos que ellos pueden ser los hombres revolucionarios que cambien la perspectiva energética del país.

Secretario de Energía: Pedro Joaquín Coldwell

Imagen de Veracruzanos.info

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Pedro Joaquín Coldwell aparece como una sorpresa en el cargo de Secretario de Energía, ya que no tiene experiencia previa en el sector. Sin embargo, es uno de los personajes ligados al partido del nuevo Presidente Enrique Peña Nieto, y fue una de sus personas de mayor confianza durante su campaña.

Joaquín Coldwell debió rescatar al Partido Revolucionario Institucional tras el escándalo de la falsificación de documentos para aumentar la deuda en Coahuila que dejó su antecesor en el puesto de presidente nacional del PRI, Humberto Moreira. A pesar de sólo estar en el cargo durante menos de un año, Joaquín Coldwell se desempeñó de manera hábil e inteligente, logrando llevar la transición del PRI de uno de sus peores momentos en los últimos años con la situación de Moreira, hasta uno de sus mejores, regresando a la silla presidencial.

Pedro Joaquín Coldwell nació el 5 de agosto de 1950 en la isla de Cozumel, Quintana Roo. Hijo del empresario Nassim Joaquín Ibarra y Margarita Coldwell, desde muy pequeño se interesó por la política, camino que siguió su hermana Addy Joaquín Coldwell – diputada, senadora y candidata a gobernadora. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad Iberoamericana, para regresar a su natal Quintana Roo y comenzar a desempeñarse en política.

A sus 25 años, ya había sido electo Diputado al Congreso Constituyente de Quintana Roo, para posteriormente convertirse en presidente del Congreso. Ascendió rápidamente en su carrera, ya que, al abandonar el cargo en 1978, trabajó como Secretario General del entonces Gobernador, Jesús Martínez Ross. Después de un año como diputado federal para la LI Legislatura del Congreso de la Unión, Coldwell se convirtió en 1981 en Gobernador de Quintana Roo, con tan sólo 31 años de edad, tras obtener el 96% de los votos.

Durante el mandato presidencial de Carlos Salinas de Gortari, Joaquín Coldwell fue nombrado Director General del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). Un año después, fue nombrado Secretario de Turismo, nuevamente mostrando su rápido avance por los escalones políticos del Gobierno.

Tras abandonar dicho cargo en 1993, el nuevo Secretario de Energía se desempeñó como coordinador regional de su partido para las elecciones federales en Baja California, Chihuahua y Guanajuato. Su reputación dentro del PRI lo llevó a ser uno de las alternativas a reemplazar el puesto de Luis Donaldo Colosio, tras su trágica muerte; sin embargo, el cargo se lo quedó el posteriormente presidente, Ernesto Zedillo Ponce de León.

Su carrera política continuó, siendo nombrado Secretario General del PRI, Comisionado para la Paz en Chiapas y Embajador de México en Cuba entre 1995 y el año 2000.

Con el cambio del poder, y la llegada del PAN a la presidencia, Joaquín Coldwell se dedicó a negocios particulares, para regresar a la vida política en el 2006, como candidato al Senado. Tras ganar la elección, fue Senador de la LX y LXI Legislaturas, donde fue presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, secretario de la Comisión para la Reforma del Estado e integrante de las comisiones de Justicia y Turismo. Su estancia en el Senado duró hasta el 2011, cuando fue elegido para ser presidente nacional del PRI, en el lugar de Humberto Moreira.

A pesar de no contar con experiencia en el sector energético mexicano, Pedro Joaquín Coldwell se ha visto involucrado en temas de discusión sobre la Constitución y la Reforma del Estado. Esta experiencia previa lo ha llevado a ser un candidato ideal para esta nueva etapa de cambios estructurales en política energética y en la manera como se rige Pemex, la empresa petrolera del Estado. Las capacidades del exsenador Joaquín Coldwell serán expuestas a juicio de manera casi inmediata en el Gobierno, con la promesa del nuevo Presidente Enrique Peña Nieto de entregar su propuesta de reforma energética en el primer semestre del 2013.

Director General de Pemex: Emilio Lozoya Austin

Imagen de CNN Expansión

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Tras ser nombrado Young Global Leader por el Foro Económico Mundial en 2012, Emilio Lozoya Austin ha recibido una responsabilidad casi tan desafiante para probar sus capacidades. La joven carrera del exdirector para América Latina del Foro ha impresionado al nuevo Presidente Enrique Peña Nieto, quien confía en él para ser el Director General de Pemex en una época de transición para el sector energético mexicano.

Emilio Lozoya Austin nació el 9 de diciembre de 1974, en México D.F. Hijo de Emilio Lozoya Thalmann, quien se desempeñó como Director General del ISSSTE y Secretario de Energía durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari – y que fue compañero de clases del mismo – Lozoya Austin viene de un linaje político extenso, que comenzó con su abuelo, el médico militar y Gobernador interino de Chihuahua entre 1955 y 1956, Jesús Lozoya Solís.

Lozoya Austin estudió la Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde recibió clases del exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe. Con el buen desempeño que tuvo en el salón de clases, Aspe Armella decidió apoyar a Lozoya Austin a emigrar al extranjero, donde obtuvo el título de la Maestría en Desarrollo Económico y Administración Pública por la Universidad de Harvard.

A través de Aspe Armella, Lozoya Austin llegó a conocer a Luis Videgaray, coordinador de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, debido a que trabajaban juntos en Protego. Posteriormente, volvieron a coincidir cuando Videgaray se incorporó al equipo de Peña Nieto como Secretario de Finanzas del Estado de México y Lozoya Austin trabajaba como Director para América Latina del Foro Económico Mundial.

La carrera de Lozoya Austin está llena de puestos impresionantes para su edad, siendo Analista de Reservas Internacionales y Divisas del Banco de México, Fundador y Director de la empresa de viviendas de interés social TerraDesign y, finalmente, miembro del Consejo de Administración de la constructora OHL. En 2003, comenzó a colaborar en la Corporación Interamericana de Inversiones, para, posteriormente, trabajar en el Foro Económico Mundial. Es Fundador del fondo de inversión JF Holding con sede en Luxemburgo, que creció de una capitalización de 50 millones de euros a 1,200 millones de euros en sólo 13 meses[1].

Durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, se desempeñó como Coordinador de Vinculación Internacional y en el equipo de transición como Vicecoordinador de Asuntos Internacionales, para recibir, finalmente, el cargo de Director General de Pemex hace unos días.

Nuevamente, el gobierno se decanta por la elección de un economista para ocupar la Dirección General de Pemex, tras los buenos resultados obtenidos por Reyes-Heroles y Suárez Coppel. En este caso, sin embargo, se busca inyectar de una nueva mentalidad al cargo con Emilio Lozoya Austin. La juventud de Lozoya Austin – comparada con los anteriores Directores de Pemex – se ve balanceada por una carrera llena de éxitos personales y profesionales. La mente fresca de un Director General que refleje una manera de pensar moderna podría ayudar a encaminar a Pemex a convertirse en una empresa, más que una “rama” del Estado. La capacidad del joven economista será probada dentro de los próximos meses, cuando la nueva propuesta de reforma energética del Presidente Enrique Peña Nieto sea sometida a la aprobación del Congreso.


[1] Dato del Foro Económico Mundial

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